Sr. Director: A raíz de la controversia generada en el marco del último Te Deum Evangélico, donde se cuestionó abiertamente las implicancias morales y sociales del Proyecto de AVC presentado por el Gobierno, el cual incluye a las parejas homosexuales, cabe señalar la sorpresa que generan las expresiones de los propios representantes del Gobierno, el MOVILH y algunos parlamentarios quienes, para justificar su tramitación en el Congreso, apelan a que Chile es un “Estado Laico” y que por lo tanto la religión o las creencias particulares de los ciudadanos no tienen cabida en la promulgación de leyes, toda vez que estás fuera de buscar el bien común deben representar la diversidad del entramado sociocultural. Sin embargo, lo que el Presidente y los representantes del mundo político parecen olvidar es que de acuerdo al Censo 2002 más del 85% de la población se declara cristiana y un porcentaje nada despreciable, 10,5 %, profesa algún otro tipo de religión donde la familia hombre mujer es el pilar fundamental.Si bien la Iglesia se separó del Estado en el año 1925, toda nuestra cultura y lo que somos como Estado está impregnado de la fe del pueblo, y esto por una sola razón: Porque los individuos formamos el Estado. Son nuestras conciencias y nuestras creencias las que han moldeado a este país. Allí está la religiosidad popular, representada en la Fiesta de la Tirana por el Norte y de la Virgen de la Candelaria en el Sur; allí está la Obra del San Alberto Hurtado y el Hogar de Cristo, Caritas Chile y Un Techo para Chile; La Vicaría de la solidaridad del Cardenal Silva Henríquez y las Colectas del Ejército de Salvación; las Hospederías, Sidarios, Hogares de Ancianos y nuestros Conventos; la Espiritualidad Ignaciana y los Colegios y Universidades; allí está el cerro San Cristobal y el Santuario de Teresita de Los Andes; la Catedral de Santiago y la Catedral Evangélica, nuestras Parroquias Católicas y los Templos Evangélicos y, por sobre todo, la impagable asistencia espiritual en las grandes pruebas de nuestra historia.
En estas Fiestas Patrias Chile necesita reafirmar su compromiso con un “Estado Laico pero cimentado en los valores universales de la fe”, no de una minoría, pues a lo largo de sus 200 años de Historia sólo ella ha demostrado ser la más fiel garante de paz, progreso, solidaridad, reconciliación y un auténtico espíritu de libertad.
HECTOR AGUILERA
EQUIPO PRO VIDA Y FAMILIA
profamiliayvida@gmail.com