lunes, 12 de septiembre de 2011

ESTADO LAICO Y ACUERDO AVC

Sr. Director: A raíz de la controversia generada en el marco del último Te Deum Evangélico, donde se cuestionó abiertamente las implicancias morales y sociales del Proyecto de AVC presentado por el Gobierno, el cual incluye a las parejas homosexuales, cabe señalar la sorpresa que generan las expresiones de los propios representantes del Gobierno, el MOVILH y algunos parlamentarios quienes, para justificar su tramitación en el Congreso, apelan a que Chile es un “Estado Laico” y que por lo tanto la religión o las creencias particulares de los ciudadanos no tienen cabida en la promulgación de leyes, toda vez que estás fuera de buscar el bien común deben representar la diversidad del entramado sociocultural. Sin embargo, lo que el Presidente y los representantes del mundo político parecen olvidar es que de acuerdo al Censo 2002 más del 85% de la población se declara cristiana y un porcentaje nada despreciable, 10,5 %, profesa algún otro tipo de religión donde la familia hombre mujer es el pilar fundamental.

Si bien la Iglesia se separó del Estado en el año 1925, toda nuestra cultura y lo que somos como Estado está impregnado de la fe del pueblo, y esto por una sola razón: Porque los individuos formamos el Estado. Son nuestras conciencias y nuestras creencias las que han moldeado a este país. Allí está la religiosidad popular, representada en la Fiesta de la Tirana por el Norte y de la Virgen de la Candelaria en el Sur; allí está la Obra del San Alberto Hurtado y el Hogar de Cristo, Caritas Chile y Un Techo para Chile; La Vicaría de la solidaridad del Cardenal Silva Henríquez y las Colectas del Ejército de Salvación; las Hospederías, Sidarios, Hogares de Ancianos y nuestros Conventos; la Espiritualidad Ignaciana y los Colegios y Universidades; allí está el cerro San Cristobal y el Santuario de Teresita de Los Andes; la Catedral de Santiago y la Catedral Evangélica, nuestras Parroquias Católicas y los Templos Evangélicos y, por sobre todo, la impagable asistencia espiritual en las grandes pruebas de nuestra historia.

En estas Fiestas Patrias Chile necesita reafirmar su compromiso con un “Estado Laico pero cimentado en los valores universales de la fe”, no de una minoría, pues a lo largo de sus 200 años de Historia sólo ella ha demostrado ser la más fiel garante de paz, progreso, solidaridad, reconciliación y un auténtico espíritu de libertad.

HECTOR AGUILERA
EQUIPO PRO VIDA Y FAMILIA
profamiliayvida@gmail.com

miércoles, 17 de agosto de 2011

ACUERDO DE VIDA EN COMUN EN CHILE


En el marco de la actual coyuntura cultural y social que vive Europa, la cual ha llevado a algunos gobiernos, políticos y organizaciones ciudadanas a hablar de “colapso moral” y a cuestionarse seriamente las políticas impulsadas estás últimas décadas por la ONU, UE y la UNICEF con relación al control de la natalidad y a la legitimación de ciertos “modelos de familias”; en desmedro de la “familia natural, hombre-mujer, basada en el matrimonio”, cabe preguntarse si nuestras autoridades, la clase política chilena, y nuestros representantes en el parlamento, están haciendo una lectura correcta de estos hechos que gracias a la globalización somos capaces de conocer.

Una prueba de lo anterior es lo que destaca un informe del Instituto de Investigación de las Políticas Públicas (IPPR) de Inglaterra el cual señala que: “Detrás de los disturbios acaecidos en Londres la mayoritaria proporción de hijos de familias monoparentales y hogares desestructurados se encuentran entre los autores de los actos criminales acaecidos en los incidentes. De hecho este factor ha sido mucho más relevante en la caracterización de los delincuentes que su origen social”. Es así que los mismos jueces se han visto sorprendidos al comprobar que en los juicios a chicos de trece y catorce años, que llevaban 48 horas detenidos, no estaba ninguno de sus padres.

Digo esto pues pareciera que en el modelo de sociedad que desde el ejecutivo, la clase política y algunos medios de comunicación se está tratando de imponer a Chile no se han tomado en cuenta las graves repercuciones socioculturales y demográficas que la abolición de los derechos de los padres y la promoción de las familias monoparentales, incluidas las uniones homosexuales, acarrearán a las nuevas generaciones.

Por lo anterior, y a la luz de los síntomas de descomposición moral que ya se perciben en nuestro país habría que preguntarse si: ¿Nos servirá de algo elevar la calidad de vida material de los ciudadanos cuando de paso descuidamos o destruimos a la única institución capaz de asegurar la estabilidad social que todos anhelamos y que en el último periodo hemos visto desaparecer?

lunes, 27 de junio de 2011

DEFENDAMOS LA FAMILIA


Sr. Director: Como un humilde cristiano católico y en atención a la carta de Cristián Mansilla, con relación al matrimonio homosexual, sólo le quisiera preguntar ¿A quién le cree más, al sr. Pablo Simonetti o al sr. Pablo de Tarso? ¿Donde está la verdad? ¿En la Palabra de Dios o en el capricho de una minoría? El, como "orgulloso católico", debería saber que la afirmación: “Dad a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César” (Mt. 22, 15-21) supone el establecimiento de la conciencia como límite de la autoridad del poder político.


Como ciudadano de la polis no desconozco la realidad de la condición homosexual y de los legítimos derechos inherentes a su calidad de personas; sin embargo, como cristiano no dudo en expresar mi convicción, de que existe un bien superior, en este caso la familia natural, que es necesario preservar y fortalecer pues si se siguen lacerando las bases constitutivas de la misma entraremos en un punto sin retorno, donde se liquidará irremediablemente a uno de los núcleos fundamentales del progreso humano de todas las culturas y de todas las civilizaciones.

HECTOR AGUILERA

Por favor, pide a tus parientes y amigos que firmen a favor de la familia: envíales un correo informándoles. Pídeles que firmen en:

http://muevetechile.org/index.php/carta-por-la-familia

Muchas gracias

lunes, 11 de abril de 2011

ANTICATOLICISMO DE FERNANDO VILLEGAS


Simplemente inusual y sorprendente ha sido la confesión del sr. Fernando Villegas quien, en ´Tolerancia Cero, declara que el origen de su aversión a la Iglesia y a los católicos se fundamenta en una supuesta tranca nuestra con el sexo.

¿Se habrá olvidado el sr. Villegas de sus declaraciones en contra de la homosexualidad, el 2003, las cuales están muy en la línea de las corrientes más conservadoras de la Iglesia Católica? ¿Se olvida acaso de que tuvo que pedir disculpas públicas, por las mismas, luego de que un número no menor de gays, transexuales, lesbianas y fauna cercana, protestara en las afueras de su propia residencia donde se encontraba su familia? Me imagino que en ese momento a don Fernando no se le ocurrió pensar que las grandes victorias que ha obtenido la Iglesia en pro de la Verdad, los DDHH y los pobres, en estos dos milenios, tienen su garantía precisamente en la libertad interior y de expresión que otorga el célibato; el cual, dicho sea de paso, no es sólo patrimonio de la Iglesia,ya que las principales religiones y filosofías del mundo la han practicado y recomendado como método de desprendimiento para el servicio y ascesis espiritual

¿Pero específicamente a que tranca se refiere el sr. Villegas al acusarnos de retrógados en materia sexual? ¿Será acaso por que proponemos la práctica de una sexualidad responsable, subordinada a la razón, al temple, la fortaleza y la caridad, que es precisamente aquello de lo que adolescen los actuales planes de estudios, los cuales sólo han servido para inculcar una sexualidad distorcionada, hedonista e irresponsable, entre nuestros niños y jóvenes? Sr. Villegas, revise las últimas estadísticas de embarazo adolescente, tasas de ETS, cáncer cérvico uterino, etc. ¿Acaso la Iglesia Católica también es responsable de este fracaso del secularismo?

¿Quizás don Fernando Villegas pensaba en una suerte de autorepresión de los católicos al momento de ejercitar el acto conyugal? Pero ¿Como puede ser esto si precisamente en aquellos años en que la fe Católica reinaba de Oriente a Occidente la tasa de natalidad era muy superior a la actual? Particularmente, mi propia abuela tuvo 12 hijos, en un tiempo donde la vida del que está por nacer era respetada por ser sagrada y no existía esta mentalidad abortista que hoy tiene a varios países de Europa preocupados por el envejecimiento de la población y la crisis de las pensiones.

¿O tal vez don Fernando se refería a los miembros de los movimientos pronatalistas y profamilia de Schönstatt y el Opus Dei, tildados injustamente de reprimidos sexuales por parte de los consumidores de novelas del tipo Código Da Vinci? Pienso que no, pues sabido es la prolificidad de muchos de sus integrantes, para quienes el acto conyugal, la familia y los hijos son regalos del amor de Dios y por lo tanto sagrados en cuanto al rol cocreador del hombre y la mujer.

Sr. Villegas su “cruzada atea” sólo demuestra irracionalidad y un deseo enfermizo por caricaturizar al cristianismo, mostrándolo como un pensar equivocado. La verdad es otra, y como ha acontecido con el caso Karadima, esta siempre se impondrá a pesar de los poderes que tanto dentro como fuera de la Iglesia quieran acallarla.


Héctor Aguilera