miércoles, 24 de noviembre de 2010
sábado, 25 de septiembre de 2010
BENEDICTO XVI EN INGLATERRA, UNA VISITA HISTORICA
Todo parecía augurar que la histórica visita del Papa Benedicto XVI a Inglaterra, a 500 años de la ruptura producida por Enrique VIII con la Iglesia Católica Romana, no sería fácil y mucho menos una sementera de grandes logros apostólicos.En efecto, desde su elección como Jefe de la Iglesia, los medios de comunicación británicos no tuvieron la más mínima condescendencia en catalogar a nuestro supremo Pastor con una lluvia de epítetos que habrían hecho arrugar el ceño a cualquier monarca o jefe de estado: Rottweiller, abuelo, demonio, martillo de gays, etc., fueron sólo algunos de los adjetivos utilizados para menoscabar y ridiculizar la figura de este eminente sacerdote e intelectual.
Estos ataques llegaron a su cenit, incluso, momentos antes de que su Santidad tocara suelo Bretón, manifestándose en una hostilidad creciente hacia la figura del Pontífice por parte de la opinión pública, quienes mayoritariamente expresaban su disconformidad por el enorme gasto en seguridad (31 millones de dólares) provenientes de fondos del gobierno para las actividades programadas entre el 16 y 19de Septiembre del 2010. Las encuestas, sólo venían a confirmar lo inapropiado de esta visita pues para un 79% de los Británicos el viaje del Papa le era indiferente. Por otro lado, una atmósfera de desconfianza se respiraba en el ambiente previo, esto por el impacto negativo de esta visita en la propia Iglesia Anglicana, y por las acusaciones hechas en contra del Papa, por su supuesta protección a pederastas al interior de la Iglesia y por su posición ultraconservadora en materia de aborto, contracepción, ordenación de mujeres y derecho a la adopción de parte de parejas homosexuales.
Bajo tal clima de animadversión, ningún Jefe de Estado sensato y con los píes bien puestos en la tierra habría emprendido semejante viaje para jugarse el prestigio o exponerse a descalificaciones e incluso atentados, menos por un número tan insignificante de seguidores (¡10%, de una población de 60 millones, donde la mitad se declara Anglicana!). Sin embargo, lo imposible se produjo, ¡Después de cuatro días de permanencia los malos augurios en torno a la visita Papal se desvanecieron! La prensa y los medios de comunicación se rindieron a los pies del sucesor de Pedro, afirmando que se trataba de: “Un hombre santo, al que Gran Bretaña aprendió a querer!" Las personas de quienes se esperaba indiferencia, terminaron por convencerse de que aquel hombre pintado como intolerante y ultra-conservador, venía a buscar el entendimiento y el diálogo. De esta forma, las calles inglesas se abarrotaron de gentes llenas de alegría al contemplar y oír, después de 500 años, la voz de esta "Piedra" que con una palabra de vida, esperanza y actualidad ponía el cerrojo a la imagen de un pontificado oscurantista, ajeno a los problemas del mundo desarrollado.
¿Pero cual fue el mensaje y testimonio de su santidad que cautivó a los habitantes del Reino Unido? El mismo lo resumió así en la Audiencia General, celebrada en ciudad del Vaticano este 22 de Septiembre del 2010: En su encuentro con su Majestad la Reina Isabel II, recordó que el mensaje cristiano se ha convertido en parte integrante de la lengua, del pensamiento y de la cultura de los pueblos de esas Islas. Habló también del papel que Gran Bretaña ha tenido y sigue teniendo en el panorama internacional. En la asamblea litúrgica, celebrada en Bellahouston Park, Glasgow, Escocia, recordó la importancia de la evangelización de la cultura, especialmente en nuestra época, en la que un relativismo penetrante amenaza con oscurecer la inmutable verdad sobre la naturaleza del hombre. Durante su visita a Londres, habló a educadores y jóvenes, a ellos les recordó la importancia de la fe en la formación de ciudadanos maduros y responsables, proponiéndoles que no persigan objetivos limitados, sino que apunten hacia algo más grande, es decir, la búsqueda de la verdadera felicidad que se encuentra sólo en Dios. En la cita con los responsables de las demás religiones mayormente presentes en el Reino Unido, recordó la ineludible necesidad de un diálogo sincero, manifestando la búsqueda de lo sagrado como terreno común, para reforzar la amistad, la confianza y la colaboración. En su encuentro con el Arzobispo Anglicano de Canterbury, reafirmó el compromiso común en el testimonio del mensaje cristiano que une a católicos y anglicanos; coincidentemente en el encuentro con personalidades institucionales, políticas, diplomáticas, académicas, religiosas, representantes del mundo cultural y empresarial subrayó que la religión, para los legisladores, no debe representar un problema que resolver, sino un factor que contribuye de forma vital al camino histórico y al debate público de la nación, en particular al recordar la importancia esencial del fundamento ético para las decisiones en los diversos sectores de la vida social.
Posteriormente en un acto ecuménico Anglicano-Católico, llevado a efecto en la Abadía de Westminster el Sucesor de Pedro veneró, en comunión fraterna, la tumba de san Eduardo el confesor, mientras el coro cantaba: Congregavit nos in unum Christiem> amor, alabando a Dios, que nos conduce en el camino de la unidad plena.
Durante la celebración eucarística en la catedral de Westminster, dedicada a la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor, Benedicto XVI expresó su profunda alegría por haber encontrado a un gran número de jóvenes que participaban en la Santa Misa desde el exterior de la catedral. Posteriormente, en la Nunciatura Apostólica, se encontró con algunas víctimas de abusos por parte de miembros del clero y de religiosos a quienes expresó "su profundo pesar y vergüenza por los hechos cometidos", indicándoles que el camino para sanar estas heridas es el de la reconciliación “que otorguen serenidad y esperanza para el futuro”.
El culmen de la visita al Reino Unido fue la beatificación del cardenal John Henry Newman, hijo ilustre de Inglaterra. En la homilía Benedicto XVI volvió a proponer la luminosa figura del cardenal Newman, intelectual y creyente, cuyo mensaje espiritual se puede resumir en el testimonio de que el camino del conocimiento no es cerrazón en el propio “yo”, sino que es apertura, conversión y obediencia a Aquel que es el Camino, la Verdad y la Vida.
De esta forma la gran lección de nuestro amado Pontífice es que la locura de la Cruz es más sensata que la sabiduría y poder de los hombres y de los medios creados por ellos para influir en las conciencias. Los pies de Benedicto XVI, como peregrino en esta tierra, siguen las mismas huellas que Cristo dejó en su caminar entre los hombres. El nos invita a ser ciudadanos del Cielo, a mirar, actuar, amar y sentir como lo haría Cristo, no haciendo cálculos a partir de criterios humanos, sino siendo audaces y confiados en el uso de las armas que propone el Evangelio al hombre de hoy; las mismas que usa en cada uno de los viajes en que parece que todo está en su contra y tiene todas las de perder. Paradojalmente este resulta ser su punto de fuerza….Benedicto XVI, es un gran Papa que nos anima a trabajar sin descanso para defender las verdades morales inmutables que no son otra cosa que la luz de la Verdad que está con él, sólo necesita mostrarse como es para cambiar radicalmente a la opinión pública… y ¿Nosotros estamos dispuestos a creer y seguir sus pasos y su enseñanza y a reformular los métodos de evangelización que nos exige el mundo globalizado? ¿Queremos vivir una fe cómoda entre cuatro paredes o, por el contrario, salir a reconquistar a ese corazón cristiano que aún late en occidente y en nuestras calles, plazas y centros comerciales, en nuestras escuelas, en nuestras familias y entre nuestras amistades, o al otro lado de la pantalla, y al que como discípulos del Maestro estamos obligados a reanimar?
lunes, 23 de agosto de 2010
RESCATE DE MINEROS

El hecho de que los 33 compatriotas, atrapados a 700 m bajo tierra en la mina San José, fueran encontrados vivos después de un providencial desvío del equipo de sondaje, en la víspera de nuestro bicentenario patrio, un día domingo en que se conmemora a Santa María Reina, sin lugar a dudas es una potente señal de Dios para nuestra nación y un llamado de atención para todos aquellos que pretenden relegar su mensaje de amor, justicia y verdad sólo al culto y a los altares.
domingo, 8 de agosto de 2010
LA VIDA CUESTA EMPINADA DE UNA MONTAÑA CIMERA
Hace algunos meses, tuve la oportunidad de presenciar un documental excepcional, no sólo por la calidad técnica con que fue realizado sino también por la historia que mostraba; la historia de un grupo de hombres unidos y dispuestos a todo bajo el único objetivo de alcanzar la cumbre más alta del mundo, el Everest.
El programa comenzaba de una manera corriente, a ratos aburrida. En la primera parte, se mostraba uno por uno a los participantes de esta expedición, todos ellos personas comunes, pero con una sola idea en mente: desafiar y conquistar aquella cima. Por otro lado aparece un señor sin gran apariencia que luego de presentarse y dialogar con cada uno de los expedicionarios, para instruirlos sobre los peligros que conllevaba tal empresa, procedió a encerrarse en una carpa-refugio para monitorear y alertar desde la distancia, a los escaladores, sobre todas las variables que podrían hacer que la experiencia fuera exitosa o un rotundo fracaso. De más está decir que el costo económico para participar de la expedición no era menor y que los riesgos a los que se enfrentaban estos hombres bien podría significar sus vidas.
Mi interés por lo que estaba viendo se fue acrecentando cada vez más, a medida que contemplaba la dura lucha que contra la naturaleza y sobre todo contra si mismos daban aquellos valerosos alpinistas durante el ascenso: fatiga, aturdimiento, desánimo, llanto, enojo, caídas y retrasos, frío, tormentas de viento y nieve, hambre, falta de oxígeno, desorientación y en muchos de ellos la experiencia del fracaso; sí fracaso, muchos debían abandonar la expedición antes de llegar siquiera a un nivel de dificultad medio, so riesgo de perder un miembro de su cuerpo o tal vez la vida. A aquellos que continuaban en carrera sólo los movía la esperanza de tomar posesión sobre el “techo del mundo”.
Mi asombro por la complejidad de la empresa no terminó con la llegada de unos pocos a la cima del Everest. En efecto, mientras una felicidad indecible por la hazaña realizada se manifestaba en esos rostros fatigados y cuando pensaba que lo más difícil había terminado, vuelve a aparecer el sr. de la carpa-refugio quien, desde varios kms más abajo, les advertía nuevamente sobre el peligro de permanecer a esa altura por mucho tiempo, sobre todo por que sus provisiones de oxigeno se les iban a acabar en un lapso de horas, ante lo cual era prioritario iniciar el descenso. En ese momento estos hombres comienzan una urgente carrera por descender, a fin de llegar a una altura que les permita dejar de depender de sus reservas de oxígeno, las cuales de acabarse les causarían una muerte segura.
Aquí comienza la parte más dramática del documental. A la premura por descender se suma un espectáculo dantesco: cuerpos humanos congelados, esparcidos a diestra y siniestra, un hombre agonizante a quien no pueden socorrer, y sus propios cuerpos que agotados por el ascenso y posterior descenso parecen no resistir.
El final resultó francamente conmovedor. Casi desfalleciendo por la debilidad y el dolor, logran retornar al campamento base, en ese mismo instante el documental recoge sus testimonios y se produce en ellos un clic, el quiebre, el llanto y la alegría juntos, una mezcla de emociones; todo parecía partir de cero para ellos, la experiencia los había marcado física y espiritualmente, se habían fortalecido, no eran los mismos soñadores del inicio de la aventura, después de vivir el dolor propio y ajeno se veían como hombres que hablaban con autoridad, como hombres que hablaban desde la experiencia, como hombres que hablaban desde el corazón.
Una vez terminado el programa me puse a reflexionar sobre las motivaciones de estos hombres para querer realizar esta proeza; pensé en el hombre semicongelado que quedó solo y moribundo en el camino de bajada, pensé en los hombres mutilados que orgullosos ostentaban, cual trofeos de guerra, sus extremidades cercenadas por el frío. Todo se resumía para ellos en hacer realidad un sueño: alcanzar la más alta y perfecta cumbre conocida aquí en la tierra. Pensé también en la pequeñez y grandeza humanas; pensé en DIOS, “MI CUMBRE”, y en la posibilidad cierta de arriesgarlo todo, desde mi fragilidad y potencialidad, para un día hacer realidad mi esperanza cual es morar en La Sabiduría Altísima, en La Grandeza Inmensa.
El programa comenzaba de una manera corriente, a ratos aburrida. En la primera parte, se mostraba uno por uno a los participantes de esta expedición, todos ellos personas comunes, pero con una sola idea en mente: desafiar y conquistar aquella cima. Por otro lado aparece un señor sin gran apariencia que luego de presentarse y dialogar con cada uno de los expedicionarios, para instruirlos sobre los peligros que conllevaba tal empresa, procedió a encerrarse en una carpa-refugio para monitorear y alertar desde la distancia, a los escaladores, sobre todas las variables que podrían hacer que la experiencia fuera exitosa o un rotundo fracaso. De más está decir que el costo económico para participar de la expedición no era menor y que los riesgos a los que se enfrentaban estos hombres bien podría significar sus vidas.
Mi interés por lo que estaba viendo se fue acrecentando cada vez más, a medida que contemplaba la dura lucha que contra la naturaleza y sobre todo contra si mismos daban aquellos valerosos alpinistas durante el ascenso: fatiga, aturdimiento, desánimo, llanto, enojo, caídas y retrasos, frío, tormentas de viento y nieve, hambre, falta de oxígeno, desorientación y en muchos de ellos la experiencia del fracaso; sí fracaso, muchos debían abandonar la expedición antes de llegar siquiera a un nivel de dificultad medio, so riesgo de perder un miembro de su cuerpo o tal vez la vida. A aquellos que continuaban en carrera sólo los movía la esperanza de tomar posesión sobre el “techo del mundo”.
Mi asombro por la complejidad de la empresa no terminó con la llegada de unos pocos a la cima del Everest. En efecto, mientras una felicidad indecible por la hazaña realizada se manifestaba en esos rostros fatigados y cuando pensaba que lo más difícil había terminado, vuelve a aparecer el sr. de la carpa-refugio quien, desde varios kms más abajo, les advertía nuevamente sobre el peligro de permanecer a esa altura por mucho tiempo, sobre todo por que sus provisiones de oxigeno se les iban a acabar en un lapso de horas, ante lo cual era prioritario iniciar el descenso. En ese momento estos hombres comienzan una urgente carrera por descender, a fin de llegar a una altura que les permita dejar de depender de sus reservas de oxígeno, las cuales de acabarse les causarían una muerte segura.
Aquí comienza la parte más dramática del documental. A la premura por descender se suma un espectáculo dantesco: cuerpos humanos congelados, esparcidos a diestra y siniestra, un hombre agonizante a quien no pueden socorrer, y sus propios cuerpos que agotados por el ascenso y posterior descenso parecen no resistir.
El final resultó francamente conmovedor. Casi desfalleciendo por la debilidad y el dolor, logran retornar al campamento base, en ese mismo instante el documental recoge sus testimonios y se produce en ellos un clic, el quiebre, el llanto y la alegría juntos, una mezcla de emociones; todo parecía partir de cero para ellos, la experiencia los había marcado física y espiritualmente, se habían fortalecido, no eran los mismos soñadores del inicio de la aventura, después de vivir el dolor propio y ajeno se veían como hombres que hablaban con autoridad, como hombres que hablaban desde la experiencia, como hombres que hablaban desde el corazón.
Una vez terminado el programa me puse a reflexionar sobre las motivaciones de estos hombres para querer realizar esta proeza; pensé en el hombre semicongelado que quedó solo y moribundo en el camino de bajada, pensé en los hombres mutilados que orgullosos ostentaban, cual trofeos de guerra, sus extremidades cercenadas por el frío. Todo se resumía para ellos en hacer realidad un sueño: alcanzar la más alta y perfecta cumbre conocida aquí en la tierra. Pensé también en la pequeñez y grandeza humanas; pensé en DIOS, “MI CUMBRE”, y en la posibilidad cierta de arriesgarlo todo, desde mi fragilidad y potencialidad, para un día hacer realidad mi esperanza cual es morar en La Sabiduría Altísima, en La Grandeza Inmensa.
sábado, 7 de agosto de 2010
REFORESTACION CON PINO Y EUCALIPTUS: ¿UNA ALTERNATIVA REAL DE DESARROLLO?

Con relación a la Carta de Emilio Uribe Coloma, Gerente de Corma Bío Bío, donde hace un ferviente llamado para redoblar el esfuerzo forestador en nuestro país de parte de todos los sectores, quisiera manifestar que es una irresponsabilidad continuar con una política que lo único que ha conseguido es destruir cientos de miles de hectareas de renovales y bosques nativos para ser reemplazados por el monocultivo de Pino y/o Eucalptus. Dicha política de fomento sólo ha conseguido enriquecer a unos pocos en desmedro de miles de pequeños campesinos y comunidades indígenas que se han visto arrinconadas por las plantaciones forestales de las compañías madereras ó en la obligación de vender sus tierras por la degradación medioambiental que hace inviable cualquier otro desarrollo productivo o turístico.
Como habitante del sur de Chile veo con preocupación y pena como la misma destrucción de los renovales de bosque nativo que se produjo en la Región del Bío Bío por parte de las forestales, ya ha mermado buena parte de la Selva Valdiviana en la Región de Los Ríos; avanzando hacia el sur, hacia la Región de los Lagos, ya es posible observar plantaciones con eucaliptus y pino tanto en suelos de aptitud agrícola, como en terrenos donde aún es posible encontrar renuevos de Alerce (Fitzroya cupressoides) especie protegida en peligro de extinsión, la cual con el concurso de entidades públicas y privadas podría preservarse, generando emprendimientos y polos de desarrollo turísticos en este portal de la Patagonia.
Sr. Uribe, a la cifra dada por Ud. en cuanto a la cantidad de empleos que genera la industria forestal sólo quisiera anteponer la siguiente pregunta y es esta: ¿Cuantos empleos se han dejado de generar en este país por la destrucción sistemática y planificada de una de nuestras mayores riquezas naturales como es el bosque nativo en toda su biodiversidad y magnificencia?
viernes, 6 de agosto de 2010
CONSECUENCIA ENTRE LO QUE SE PREDICA Y LO QUE SE PRACTICA

No dejan de sorprender las palabras de algunos conciudadanos que con inusitado fervor se declaran católicos y al mismo tiempo partidarios del matrimonio homosexual. Lo anterior, como si esta propuesta, en caso de materializarse, no tuviera serias implicancias éticas, morales y sociales tanto para el mundo cristiano como para la sociedad en su conjunto.
Curiosa manera de parte de algunos, incluidos algunos Parlamentarios, de entender y profesar esta fe que tanto en sus fundamentos exegéticos como doctrinales, inequívocamente, condena la práctica de la sodomía por ser pecado mortal y causa de escándalo. Para refrescar la memoria, a estos "singulares" católicos, se hace preciso recordar la palabra del santo Padre Juan Pablo II, quien en una de sus últimas publicaciones condena al matrimonio homosexual, calificándolo como ideología del mal, comparable al Nazismo.
Es preciso, por lo tanto, que nuestros representantes en el Parlamento no instrumentalicen la fe para confundir a la ciudadanía con fines netamente políticos y que por el bien de Chile hagan una apuesta para promover una renovada conciencia colectiva sobre el valor de la familia heterosexual como bien público, restando protagonismo a aquellas minorías fuertemente ideologizadas que ya en el viejo continente comienzan a ser cuestionadas por aquellos movimientos que, de manera creciente, luchan por un "retorno, en las legislaciones civiles, al matrimonio y familia heterosexual en cuanto realidades naturales".
sábado, 24 de julio de 2010
ENVEJECIMIENTO DE LA POBLACION

Envejecimiento de Europa:
Hace poco más de 60 años, durante el Juicio de la Post Guerra, en Nuremberg, Hans Frank ex Gobernador General de la Polonia ocupada por los nazis, declaró: “Dios, Señor de todos, ha juzgado a Hitler y le ha maldecido a él y a su sistema, que nosotros servíamos por haber olvidado a Dios”. Después del ascenso y caída de las ideologías (Nazismo, Fascismo y Comunismo) que marcaron la primera y segunda mitad del Siglo XX, en la sociedad occidental se ha implantado la idea de que si estas verdades efectivamente fracasaron entonces es necesario abolir totalmente la noción de verdad, es lo que se conoce como decontruccionismo. Lo anterior, llegando a negar incluso aquellas verdades apriorísticas de las cuales depende la supervivencia de sus pueblos y de su cultura. Es lo que ha quedado de manifiesto con el informe de «Envejecimiento de la Población Mundial 2009", elaborado por el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU, el cual señala "las graves e insospechadas consecuencias que sobre el mundo desarrollado y en desarrollo tendrán: la disminución de la fertilidad y el envejecimiento de la población."
Lo más curioso es que ha sido precisamente la ONU, en complicidad con las democracias europeas de corte laicista, liberal y progresista, las que desde los años 60 han liderando e impulsando una agenda orientada a alterar las concepciones éticas en materia de sexualidad humana; agenda cuyos resultados hoy tienen al sistema de pensiones del Viejo Continente en una situación insostenible. En efecto, el informe ofrece pruebas que demuestran que los programas de la ONU orientados a reducir la fertilidad en el mundo tendrán: "importantes repercusiones sobre los planes de seguro social, particularmente sobre los sistemas de reparto en los que los impuestos que se cobran a los trabajadores activos se destinan a las pensiones de los jubilados». Coincidentemente, la ONU, UE y UNICEF mediante una campaña demagógica, han promovido la desnaturalización del concepto de familia y de la sexualidad, a través de políticas para implantación de leyes que han debilitado al matrimonio haciéndolo "divorciable" y equiparándolo a "formas alternativas de convivencia", como son las uniones de hecho homosexuales, las cuales han introducido en los programas educacionales de niños y jóvenes.
Por lo tanto, es preciso que el país y nuestras autoridades se desvinculen del proceso Argentino en estas materias, promoviendo una renovada conciencia colectiva sobre la familia como bien público, constituida sobre la base del amor conyugal entre entre un hombre y una mujer para resguardo y educación de los hijos, restando protagonismo a aquellas minorías fuertemente ideologizadas que ya en el viejo continente comienzan a ser cuestionadas por aquellos movimientos que, de manera creciente, luchan por un "retorno, en las legislaciones civiles, al matrimonio y familia heterosexual en cuanto realidades naturales". HECTOR AGUILERA M.
Lo más curioso es que ha sido precisamente la ONU, en complicidad con las democracias europeas de corte laicista, liberal y progresista, las que desde los años 60 han liderando e impulsando una agenda orientada a alterar las concepciones éticas en materia de sexualidad humana; agenda cuyos resultados hoy tienen al sistema de pensiones del Viejo Continente en una situación insostenible. En efecto, el informe ofrece pruebas que demuestran que los programas de la ONU orientados a reducir la fertilidad en el mundo tendrán: "importantes repercusiones sobre los planes de seguro social, particularmente sobre los sistemas de reparto en los que los impuestos que se cobran a los trabajadores activos se destinan a las pensiones de los jubilados». Coincidentemente, la ONU, UE y UNICEF mediante una campaña demagógica, han promovido la desnaturalización del concepto de familia y de la sexualidad, a través de políticas para implantación de leyes que han debilitado al matrimonio haciéndolo "divorciable" y equiparándolo a "formas alternativas de convivencia", como son las uniones de hecho homosexuales, las cuales han introducido en los programas educacionales de niños y jóvenes.
Por lo tanto, es preciso que el país y nuestras autoridades se desvinculen del proceso Argentino en estas materias, promoviendo una renovada conciencia colectiva sobre la familia como bien público, constituida sobre la base del amor conyugal entre entre un hombre y una mujer para resguardo y educación de los hijos, restando protagonismo a aquellas minorías fuertemente ideologizadas que ya en el viejo continente comienzan a ser cuestionadas por aquellos movimientos que, de manera creciente, luchan por un "retorno, en las legislaciones civiles, al matrimonio y familia heterosexual en cuanto realidades naturales". HECTOR AGUILERA M.
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