
Envejecimiento de Europa:
Hace poco más de 60 años, durante el Juicio de la Post Guerra, en Nuremberg, Hans Frank ex Gobernador General de la Polonia ocupada por los nazis, declaró: “Dios, Señor de todos, ha juzgado a Hitler y le ha maldecido a él y a su sistema, que nosotros servíamos por haber olvidado a Dios”. Después del ascenso y caída de las ideologías (Nazismo, Fascismo y Comunismo) que marcaron la primera y segunda mitad del Siglo XX, en la sociedad occidental se ha implantado la idea de que si estas verdades efectivamente fracasaron entonces es necesario abolir totalmente la noción de verdad, es lo que se conoce como decontruccionismo. Lo anterior, llegando a negar incluso aquellas verdades apriorísticas de las cuales depende la supervivencia de sus pueblos y de su cultura. Es lo que ha quedado de manifiesto con el informe de «Envejecimiento de la Población Mundial 2009", elaborado por el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU, el cual señala "las graves e insospechadas consecuencias que sobre el mundo desarrollado y en desarrollo tendrán: la disminución de la fertilidad y el envejecimiento de la población."
Lo más curioso es que ha sido precisamente la ONU, en complicidad con las democracias europeas de corte laicista, liberal y progresista, las que desde los años 60 han liderando e impulsando una agenda orientada a alterar las concepciones éticas en materia de sexualidad humana; agenda cuyos resultados hoy tienen al sistema de pensiones del Viejo Continente en una situación insostenible. En efecto, el informe ofrece pruebas que demuestran que los programas de la ONU orientados a reducir la fertilidad en el mundo tendrán: "importantes repercusiones sobre los planes de seguro social, particularmente sobre los sistemas de reparto en los que los impuestos que se cobran a los trabajadores activos se destinan a las pensiones de los jubilados». Coincidentemente, la ONU, UE y UNICEF mediante una campaña demagógica, han promovido la desnaturalización del concepto de familia y de la sexualidad, a través de políticas para implantación de leyes que han debilitado al matrimonio haciéndolo "divorciable" y equiparándolo a "formas alternativas de convivencia", como son las uniones de hecho homosexuales, las cuales han introducido en los programas educacionales de niños y jóvenes.
Por lo tanto, es preciso que el país y nuestras autoridades se desvinculen del proceso Argentino en estas materias, promoviendo una renovada conciencia colectiva sobre la familia como bien público, constituida sobre la base del amor conyugal entre entre un hombre y una mujer para resguardo y educación de los hijos, restando protagonismo a aquellas minorías fuertemente ideologizadas que ya en el viejo continente comienzan a ser cuestionadas por aquellos movimientos que, de manera creciente, luchan por un "retorno, en las legislaciones civiles, al matrimonio y familia heterosexual en cuanto realidades naturales". HECTOR AGUILERA M.
Lo más curioso es que ha sido precisamente la ONU, en complicidad con las democracias europeas de corte laicista, liberal y progresista, las que desde los años 60 han liderando e impulsando una agenda orientada a alterar las concepciones éticas en materia de sexualidad humana; agenda cuyos resultados hoy tienen al sistema de pensiones del Viejo Continente en una situación insostenible. En efecto, el informe ofrece pruebas que demuestran que los programas de la ONU orientados a reducir la fertilidad en el mundo tendrán: "importantes repercusiones sobre los planes de seguro social, particularmente sobre los sistemas de reparto en los que los impuestos que se cobran a los trabajadores activos se destinan a las pensiones de los jubilados». Coincidentemente, la ONU, UE y UNICEF mediante una campaña demagógica, han promovido la desnaturalización del concepto de familia y de la sexualidad, a través de políticas para implantación de leyes que han debilitado al matrimonio haciéndolo "divorciable" y equiparándolo a "formas alternativas de convivencia", como son las uniones de hecho homosexuales, las cuales han introducido en los programas educacionales de niños y jóvenes.
Por lo tanto, es preciso que el país y nuestras autoridades se desvinculen del proceso Argentino en estas materias, promoviendo una renovada conciencia colectiva sobre la familia como bien público, constituida sobre la base del amor conyugal entre entre un hombre y una mujer para resguardo y educación de los hijos, restando protagonismo a aquellas minorías fuertemente ideologizadas que ya en el viejo continente comienzan a ser cuestionadas por aquellos movimientos que, de manera creciente, luchan por un "retorno, en las legislaciones civiles, al matrimonio y familia heterosexual en cuanto realidades naturales". HECTOR AGUILERA M.
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