
Simplemente inusual y sorprendente ha sido la confesión del sr. Fernando Villegas quien, en ´Tolerancia Cero, declara que el origen de su aversión a la Iglesia y a los católicos se fundamenta en una supuesta tranca nuestra con el sexo.
¿Se habrá olvidado el sr. Villegas de sus declaraciones en contra de la homosexualidad, el 2003, las cuales están muy en la línea de las corrientes más conservadoras de la Iglesia Católica? ¿Se olvida acaso de que tuvo que pedir disculpas públicas, por las mismas, luego de que un número no menor de gays, transexuales, lesbianas y fauna cercana, protestara en las afueras de su propia residencia donde se encontraba su familia? Me imagino que en ese momento a don Fernando no se le ocurrió pensar que las grandes victorias que ha obtenido la Iglesia en pro de la Verdad, los DDHH y los pobres, en estos dos milenios, tienen su garantía precisamente en la libertad interior y de expresión que otorga el célibato; el cual, dicho sea de paso, no es sólo patrimonio de la Iglesia,ya que las principales religiones y filosofías del mundo la han practicado y recomendado como método de desprendimiento para el servicio y ascesis espiritual
¿Pero específicamente a que tranca se refiere el sr. Villegas al acusarnos de retrógados en materia sexual? ¿Será acaso por que proponemos la práctica de una sexualidad responsable, subordinada a la razón, al temple, la fortaleza y la caridad, que es precisamente aquello de lo que adolescen los actuales planes de estudios, los cuales sólo han servido para inculcar una sexualidad distorcionada, hedonista e irresponsable, entre nuestros niños y jóvenes? Sr. Villegas, revise las últimas estadísticas de embarazo adolescente, tasas de ETS, cáncer cérvico uterino, etc. ¿Acaso la Iglesia Católica también es responsable de este fracaso del secularismo?
¿Quizás don Fernando Villegas pensaba en una suerte de autorepresión de los católicos al momento de ejercitar el acto conyugal? Pero ¿Como puede ser esto si precisamente en aquellos años en que la fe Católica reinaba de Oriente a Occidente la tasa de natalidad era muy superior a la actual? Particularmente, mi propia abuela tuvo 12 hijos, en un tiempo donde la vida del que está por nacer era respetada por ser sagrada y no existía esta mentalidad abortista que hoy tiene a varios países de Europa preocupados por el envejecimiento de la población y la crisis de las pensiones.
¿O tal vez don Fernando se refería a los miembros de los movimientos pronatalistas y profamilia de Schönstatt y el Opus Dei, tildados injustamente de reprimidos sexuales por parte de los consumidores de novelas del tipo Código Da Vinci? Pienso que no, pues sabido es la prolificidad de muchos de sus integrantes, para quienes el acto conyugal, la familia y los hijos son regalos del amor de Dios y por lo tanto sagrados en cuanto al rol cocreador del hombre y la mujer.
Sr. Villegas su “cruzada atea” sólo demuestra irracionalidad y un deseo enfermizo por caricaturizar al cristianismo, mostrándolo como un pensar equivocado. La verdad es otra, y como ha acontecido con el caso Karadima, esta siempre se impondrá a pesar de los poderes que tanto dentro como fuera de la Iglesia quieran acallarla.
Héctor Aguilera
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