miércoles, 17 de agosto de 2011

ACUERDO DE VIDA EN COMUN EN CHILE


En el marco de la actual coyuntura cultural y social que vive Europa, la cual ha llevado a algunos gobiernos, políticos y organizaciones ciudadanas a hablar de “colapso moral” y a cuestionarse seriamente las políticas impulsadas estás últimas décadas por la ONU, UE y la UNICEF con relación al control de la natalidad y a la legitimación de ciertos “modelos de familias”; en desmedro de la “familia natural, hombre-mujer, basada en el matrimonio”, cabe preguntarse si nuestras autoridades, la clase política chilena, y nuestros representantes en el parlamento, están haciendo una lectura correcta de estos hechos que gracias a la globalización somos capaces de conocer.

Una prueba de lo anterior es lo que destaca un informe del Instituto de Investigación de las Políticas Públicas (IPPR) de Inglaterra el cual señala que: “Detrás de los disturbios acaecidos en Londres la mayoritaria proporción de hijos de familias monoparentales y hogares desestructurados se encuentran entre los autores de los actos criminales acaecidos en los incidentes. De hecho este factor ha sido mucho más relevante en la caracterización de los delincuentes que su origen social”. Es así que los mismos jueces se han visto sorprendidos al comprobar que en los juicios a chicos de trece y catorce años, que llevaban 48 horas detenidos, no estaba ninguno de sus padres.

Digo esto pues pareciera que en el modelo de sociedad que desde el ejecutivo, la clase política y algunos medios de comunicación se está tratando de imponer a Chile no se han tomado en cuenta las graves repercuciones socioculturales y demográficas que la abolición de los derechos de los padres y la promoción de las familias monoparentales, incluidas las uniones homosexuales, acarrearán a las nuevas generaciones.

Por lo anterior, y a la luz de los síntomas de descomposición moral que ya se perciben en nuestro país habría que preguntarse si: ¿Nos servirá de algo elevar la calidad de vida material de los ciudadanos cuando de paso descuidamos o destruimos a la única institución capaz de asegurar la estabilidad social que todos anhelamos y que en el último periodo hemos visto desaparecer?

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